Si bien 2020 tuvo la característica peculiar de darnos muchas lecciones (a la buena y a la mala), quizá una de las más importantes se dio en temas de inclusión. Dentro de un panorama de completa incertidumbre ante un suceso histórico que nos costaba dimensionar, surge una conclusión clara: sin importar la geografía, las inclinaciones políticas, el estatus social o incluso la cultura a la que pertenecemos, todos somos de una u otra forma parte de la misma comunidad.

La era de la globalización tal vez nos había acercado a difuminar las fronteras físicas que existían en nosotros, pero será más bien la pandemia de 2020 la que nos permita comenzar a eliminar aquellas barreras más bien ideológicas, que como sociedad, nos separan. Y es que además de que el mundo estaba atravesando una situación de contingencia en el sector salud, a la par, ocurrían movimientos sociales que nos permitían observar estos “muros imaginarios” derrumbarse (o al menos comenzar a hacerlo).

Inclusión: un término que gana fuerza dentro de un panorama en el que la empatía al comunicarnos, marcará la gran diferencia entre aquellos que entendieron el mensaje y los que no.

Es por esta razón que desde la redacción de MBLM, queremos compartirte nuestra perspectiva sobre las ideas clave que tendríamos que tener en cuenta a la hora de aplicar la inclusión en nuestros planes comunicacionales para el año en curso:

Celebrar la diversidad sexual no es nuestra única meta

Y nos lo recuerda una pandemia en la cual, las limitantes socioeconómicas se hicieron presentes para realzar aquellas diferencias que como organizaciones, muchas veces damos por sentadas. ¿Cuántas instituciones educativas se habían preocupado lo suficiente por que todos sus alumnos tuviesen un acceso óptimo a internet? ¿Qué tantas empresas habían realizado esfuerzos para atender la salud mental de sus colaboradores de manera recurrente? ¿Nos habíamos siquiera preguntando, cuáles serían las implicaciones del trabajo remoto, para personas con discapacidades o con limitantes económicas que requirieran de condiciones o equipos específicos para realizar su trabajo?

Habría que entender la inclusión no únicamente como un compromiso hacia la celebración de la diversidad sexual en nuestros entornos empresariales (que por supuesto es de suma importancia); pensar en términos de inclusión, tendría más bien que centrarse en una perspectiva empática hacia todos los grupos que conviven dentro de nuestras organizaciones, para asegurarnos de estar atendiendo por igual las necesidades de todos.

Recordemos que la responsabilidad social empieza en casa

A partir de 2021, las empresas comenzarán a generar sus planes de responsabilidad social con una conciencia distinta. Tal como lo estipulan los teóricos de la comunicación con respecto a los cambios que esta pandemia nos deja, los esfuerzos de responsabilidad social tienen que salir de la agenda “conveniente” para la organización y centrarse en las necesidades reales de la sociedad en la que sus usuarios se desenvuelven.

Un plan de responsabilidad social con actualidad tendría que lograr posicionar a la empresa como un aliado valioso de las administraciones en los distintos países, para contrarrestar los estragos sociales a los que nos enfrentamos, incluyendo en ellos, las brechas de discriminación y exclusión que afectan directamente a grupos vulnerables dentro de nuestras propias audiencias.

Está bien generar estrategias de comunicación externa que nos permitan capitalizar en estos esfuerzos de responsabilidad social; pero recordemos que un esfuerzo auténtico siempre comienza en casa. La importancia de la comunicación interna será más grande que nunca, para lograr atender dichas necesidades incluso dentro de nuestras propias organizaciones.

La escucha activa será la puerta de entrada

La inclusión es un tema que no puede salir de la imaginación. Como organizaciones tendremos que comprender que una escucha activa de las necesidades reales de nuestras distintas audiencias, significa la única opción para actuar con un impacto auténtico.

Generar estrategias que nos permitan recopilar datos, opiniones y escuchar en general, lo que el entorno tiene que decirnos con respecto a las realidades sociales, nos permitirá lograr que un esfuerzo de inclusión se sienta fidedigno, y por ende, sea bien recibido entre nuestros públicos objetivo. Desde la mercadotecnia, metodologías como el Product Drop, nos muestran a empresas que sólo lanzan productos derivados de la escucha social, para lograr esfuerzos comerciales exitosos.

Así que, este año nos invita a reflexionar sobre la inclusión dentro de nuestra comunicación, y por ello queremos invitarte a colaborar juntos para trabajar en estrategias que te permitan realmente convertir esta oportunidad en un esfuerzo valioso. ¡Escríbenos!

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